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viernes, 21 de julio de 2023

VACUNA DEL HERPES ZOSTER

¿QUE ES EL VIRUS DEL HERPES ZOSTER? 


El virus herpes zóster recibe este nombre, porque es el agente responsable tanto de la varicela como del herpes zóster.

Generalmente el primer contacto con el virus lo tenemos en la infancia y se manifiesta clínicamente como una varicela.

Pasada esta infección, el virus migra por las terminaciones nerviosas desde la piel hacia el ganglio y allí queda latente, reapareciendo en la piel en determinadas situaciones dando lugar al denominado herpes zóster.

El herpes zóster es generalmente un cuadro autolimitado que se resuelve espontáneamente en una o dos semanas. En algunos pacientes puede persistir una neuralgia postherpética de duración variable.



SINTOMAS DEL HERPES ZOSTER

El paciente nota una sensación de picor o dolor en un territorio cutáneo (preferentemente el tronco) y 4 ó 5 días después presenta un enrojecimiento de la piel en esa zona sobre el que brotan unas vesículas que se disponen agrupadas.

Durante esta fase las lesiones son altamente contagiosas pues el virus se encuentra dentro de las vesículas.

Al cabo de 7 a 10 días las lesiones se secan, formando unas costras pardo-amarillentas que se eliminan, dejando a veces una cicatriz residual. Los territorios que más frecuentemente se afectan son el tronco, el muslo o la región ocular. Esta última presenta una mayor gravedad al existir el riesgo de formación de úlceras corneales que conduzcan a la ceguera.

En ocasiones, tras el episodio de herpes zoster puede persistir un dolor residual en esa localización que permanece durante días, meses e incluso años, denominándose neuralgia postherpética. Esto sucede con mayor frecuencia en individuos cuya edad sobrepasa los 50 años.






DIAGNOSTICO DEL HERPES ZOSTER


El diagnóstico del herpes zóster se realiza principalmente por la clínica. En casos dudosos se puede confirmar mediante la realización de un cultivo virológico de las vesículas en la fase inicial de la enfermedad.

La causa del acantonamiento del virus en el nervio es desconocida, al igual que la predisposición de cada individuo a padecer la enfermedad.

La reactivación del virus produce un enrojecimiento de la piel con pequeñas ampollas que siguen una distribución metamérica característica, generalmente en el tronco, aunque no son infrecuentes otras localizaciones anatómicas.







¿QUIEN PUEDE PADECER HERPES ZOSTER?

Se presenta principalmente en adultos, pero cada vez es más frecuente su aparición en niños. Para padecerlo es necesario haber estado previamente en contacto con el virus y haber pasado la varicela.

La frecuencia de presentación de esta enfermedad y su gravedad son mayores en individuos que se encuentran inmunosuprimidos, ya sea por tratamientos con quimioterapia o radioterapia o por medicamentos inmunosupresores como los pacientes transplantados.

También se incluyen en este grupo los pacientes afectos de SIDA y los que presentan tumores u otras enfermedades que determinen una situación de inmunosupresión.

Sin embargo, también es frecuente observar herpes zoster en personas inmunocompetentes en situaciones de debilidad o cansancio.


VACUNA PARA HERPES ZOSTER

  • La vacuna Shingrix brinda una fuerte protección contra la culebrilla y el dolor neuropático de largo plazo.
  • Aplíquese la vacuna Shingrix aunque ya haya tenido la culebrilla, porque puede tener la enfermedad más de una vez.
  • El riesgo de contraer la culebrilla y de presentar complicaciones aumenta a medida que se envejece.
  • Se necesitan 2 dosis de la vacuna Shingrix. 
  • Aplíquese la segunda dosis 2 a 6 meses después de la primera.

La vacuna Shingrix tiene una eficacia de más del 90 % para prevenir la culebrilla y el dolor neuropático de largo plazo. Usted puede tener algunos efectos secundarios de corto plazo porque la vacuna Shingrix causa una respuesta fuerte del sistema inmunitario.

Después de aplicarse la vacuna Shingrix:

  • La mayoría de las personas tuvo dolor en el brazo.
  • Muchas personas tuvieron enrojecimiento e hinchazón donde recibieron la inyección (de más de 4 pulgadas de ancho en algunas personas).
  • Muchas personas tuvieron cansancio, dolor muscular, dolor de cabeza, escalofríos, fiebre, dolor de estómago o náuseas.

Cerca de 1 de cada 6 personas que se aplicaron la vacuna Shingrix tuvo efectos secundarios que no le permitieron realizar actividades comunes . Los efectos secundarios generalmente desaparecen después de 2 o 3 días. Recuerde que el dolor que causa la culebrilla puede durar toda la vida y que estos efectos secundarios solo deberían durar pocos días.










Infórmese sobre el riesgo de contraer Herpes y sobre las complicaciones

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Cerca de 1 de cada 3 personas puede contraer herpes zoster en algún momento de su vida.

 
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Si usted tuvo varicela, está en riesgo de tener herpes. Más del 99 % de las personas que nacieron antes de 1980 tuvieron varicela, aunque no lo recuerden.

 
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El riesgo de contraer herpes y de presentar complicaciones graves aumenta a medida que se envejece.

 
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Cerca de 1 de cada 10 personas que contraen herpes presenta dolor neuropático que dura meses o años después de que desaparece el sarpullido. Esto se llama neuralgia posherpética y es la complicación más común del herpes.

 
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El herpes puede causar otras complicaciones graves relacionadas con los ojos, incluida la ceguera. Con muy poca frecuencia también puede causar neumonía, problemas de audición, ceguera, inflamación del cerebro (encefalitis) o muerte.

domingo, 25 de junio de 2023

CATARATAS EN EL ADULTO MAYOR

 Existen varios tipos de cataratas: metabólicas, traumáticas, congénitas… Sin embargo, la más común es la catarata en la edad adulta, también conocida como catarata senil. De hecho, es la causa más común de pérdida de visión en las personas mayores de 60 años. Además es el principal motivo de ceguera reversible en el mundo.

Aparece como consecuencia del envejecimiento natural del cristalino, lente del ojo. A partir de los 55 años, comienza a producirse un deterioro de las proteínas del cristalino, que pierde transparencia y se va opacificando. Y la edad también influye, asimismo, en el color del cristalino. Va adquiriendo un color más oscuro que, a medida que se intensifica, causa problemas de visión.







SINTOMAS DE LAS CATARATAS

Cuando la catarata empieza a formarse, es posible que el paciente no perciba una pérdida notable de la visión ya que, en estas primeras fases, la nubosidad en la visión puede afectar a una pequeña parte del cristalino. No obstante, es importante prestar atención a signos que puedan indicar el posible desarrollo de esta patología. Aunque varían mucho en función de cada paciente, de manera general los síntomas de las cataratas más frecuentes son:






*Deslumbramiento mas intenso con la luz

La persona que sufre de cataratas en los ojos es más sensible a la luz, ya que el cristalino experimenta cambios heterogéneos. Esto provoca destellos con los rayos solares o un deterioro de la visión nocturna, especialmente a la hora de conducir de noche.

*Mejora de la visión cercana

En algunas ocasiones, los pacientes afectados de cataratas  en la vista manifiestan temporalmente una mejora notable de la visión de cerca, llegando incluso a no necesitar gafas para leer. Esto se produce porque, en las fases iniciales, el ojo se va miopizando, lo que provoca una mejora en la visión de corta distancia.

*Visión borrosa

Ver borroso en un ojo o ambos ojos es uno de los síntomas más frecuentes de las cataratas. El paciente percibe una neblina que impide la correcta visión, lo que interfiere en actividades cotidianas como ver la televisión, conducir… Llegado a este punto, es imprescindible acudir a un especialista, ya que, en caso de no hacerlo, la evolución de la catarata puede desembocar en una pérdida de visión más avanzada.





FACTORES QUE AUMENTAN EL RIESGO DE CATARATAS

Aunque el desarrollo de las cataratas en la edad adulta es lento, existen factores y hábitos que pueden acelerar el proceso. Entre ellos destacan:

  • Determinadas condiciones médicas como la diabetes. Esta patología aumenta el estrés oxidativo en aquellos que la padecen, por lo que el cristalino acelera su opacificación y la posibilidad de desarrollar cataratas es mayor.
  • Tabaquismo.
  • Antecedentes familiares.
  • Lesiones inflamatorias del ojo.
  • Existencia de otras enfermedades oculares (glaucoma, uveítisalta miopía, etc.).
  • La excesiva exposición a la radiación ultravioleta (luz solar) puede acelerar la aparición de cataratas a edades más tempranas.
  • Tratamientos prolongados con corticoesteroides, especialmente orales e inhalados.

Si se presenta alguno de estos factores de riesgo, es importante someterse a revisiones periódicas. El acudir al oftalmólogo ayuda a detectar cualquier cambio problemático. Sobre todo, antes de que se desarrolle algún síntoma para así determinar el tratamiento más adecuado a tiempo.


TRATAMIENTO DE LAS CATARATAS

Hasta que la visión no se encuentre significativamente afectada por una catarata, las gafas y las lentes de contacto pueden suponer una mejora para la vista. Así mismo, usar gafas de sol al exponerse a los rayos ultravioleta o utilizar lámparas que iluminen por encima del hombro ayuda a reducir los brillos y mejorar la vista.

A nivel farmacológicono existe actualmente un tratamiento para la catarata. No se trata ni con gotas (colirios) ni con medicamentos vía oral, así como inyectados. Por tanto la solución definitiva es una intervención quirúrgica.

La técnica más empleada es la facoemulsificación más implante de lente intraocular. Primero se realizan las incisiones en la córnea y también un corte circular en la cápsula anterior del cristalino. Posteriormente se accede al núcleo de la catarata, que se corta en pequeños fragmentos y estos se aspiran. Seguidamente, se realiza una limpieza de restos capsulares y finalmente se coloca la lente intraocular (LIO) personalizada dentro del ojo que sustituirá al cristalino.


Y ¿CUANDO SE OPERAN LAS CATARATAS?


 Es una duda muy frecuente y la respuesta ha ido variando a lo largo de los últimos años. Si bien antes se recomendaba esperar a que la catarata estuviera muy avanzada, ahora el diagnóstico precoz es clave. De hecho, lo ideal es realizar la intervención en el momento en el que el paciente empieza a ver limitada su visión, afectando a sus hábitos de vida. No obstante, todo depende de las características de cada paciente, del deterioro de su calidad visual y de si padece o no otras enfermedades asociadas. Por ello es de vital importancia acudir al oftalmólogo periódicamente para someterse a revisiones de control. La finalidad es detectar el problema lo antes posible.







PREVENCIÓN DE LAS CATARATAS

Para retrasar el desarrollo de esta patología, es fundamental proteger los ojos de la luz solar. Para ello es conveniente el uso de gafas de sol homologadas y recomendadas por un especialista. Este recomendará aquellas que filtren y nos protejan de los rayos de luz ultravioleta del sol. Además, se aconseja practicar deporte frecuentemente y mantener una dieta saludable para prevenir la diabetes, además de evitar beber y fumar.







martes, 18 de abril de 2023

PRÓTESIS DE RODILLA; QUE SABER, COMPLICACIONES Y CUIDADOS

 

¿Qué es una prótesis de rodilla?

Una prótesis de rodilla es un implante que se coloca en sustitución de la articulación dañada con el objetivo de que realice su función, y permita al paciente recuperar la movilidad de la zona afectada.

La rodilla artificial, está diseñada para que cumpla con todas las características de la rodilla nativa, solo se diferencia en que carece de sensibilidad, por tanto, el dolor provocado por el desgaste articular no existe.

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Tipos de prótesis de rodilla

En función de la gravedad de las lesiones que presente el paciente, el médico traumatólogo especialista en rodilla valora qué tipo de prótesis es la más adecuada.

Se diferencian dos tipos principales de prótesis: por un lado, la prótesis unicompartimental, en este caso solo se reemplazan las zonas de la articulación dañadas, sin embargo, en casos de artrosis, no impide que la enfermedad se extienda por la articulación.

En segundo lugar, existen las prótesis de rodilla totales. Estas son más habituales, y se caracterizan por la sustitución total de la articulación.


Operación de prótesis de rodilla: duración y procedimiento

En la operación de prótesis de rodilla, se retira la rótula y se cortan los extremos distales del fémur y la tibia, para ajustar la prótesis al espacio articular. Después, se fijan al hueso los dos componentes de la prótesis, a través de una técnica de cimentación. Por último, se reparan los músculos y tendones de la articulación dañada y se cierra la incisión.

La operación suele durar entre una hora y media y dos horas. Se realiza una incisión de unos 20 centímetros, que reduce el sangrado del paciente y mejorar la cicatrización. La anestesia empleada suele ser raquídea, es decir, de cintura para abajo, aunque en casos de artrosis o problemas de coagulación, se aplica anestesia general.

Cuándo poner una prótesis de rodilla

Habitualmente, la prótesis de rodilla se implanta cuando el paciente ha probado otros tratamientos y no han dado buen resultado.

La causa más común para necesitar una prótesis es la artrosis, ya que el desgaste de la articulación provoca dolores que, en muchas ocasiones, se pueden aliviar con una prótesis.

También, se puede necesitar una prótesis cuando una tras una rotura ósea, la articulación no se ha reestablecido correctamente. En casos de tumores óseos, también se puede recurrir a una prótesis de rodilla para sustituir el hueso dañado.

Cuánto dura una prótesis de rodilla

Las prótesis de rodilla no tienen una duración exacta en el tiempo. Van sufriendo un ligero desgaste en el tiempo, esto se debe a una razón: cuando se implanta una prótesis hay que incluir un material de deslizamiento, sobre el que se realiza la fricción durante el movimiento de la articulación. El material que se emplea es el polietileno que, gracias a sus propiedades, imita al cartílago.

En los últimos años, la calidad de los materiales y las nuevas técnicas utilizadas en las operaciones de rodilla, ha mejorado de forma notable, con lo que, podríamos decir que la duración de la prótesis de rodilla es de alrededor de unos 30 años, después de este plazo, la mayoría de prótesis de rodilla deberán ser reemplazadas.
Sin embargo, conviene recordar que la prótesis de rodilla no tendrá la misma duración para todos los pacientes, ya que cada caso es totalmente diferente.


Tiempo de recuperación tras una prótesis de rodilla

La recuperación tras una operación de prótesis de rodilla, suele requerir de ingreso hospitalario de entre tres y cinco días. El paciente empieza a caminar dos días después de la operación, ayudado por unas muletas y las distancias se van aumentando.

En función de la rigidez que presente la articulación y el estado previo del paciente, la duración puede ser más o menos larga. En el caso de las prótesis de rodilla, adquiere una gran importancia la rehabilitación y fisioterapia de rodilla, que empieza pocos días después de la operación, con el uso de máquinas que permiten aumentar los grados de flexión y extensión de la rodilla, progresivamente.

El tiempo de recuperación de una prótesis de rodilla estimado es aproximadamente de 3 a 5 semanas, pudiendo realizar de nuevo las actividades cotidianas.

Complicaciones tras la implantación de una prótesis de rodilla

Tras la implantación de una prótesis de rodilla, solo un 2% de los pacientes presentan complicaciones, las más habituales están relacionadas con la aparición de infecciones que, en algunos casos precisan de tratamiento quirúrgico.

Además, existen otros factores que, están directamente relacionados con la prótesis: el aflojamiento de la prótesis, que puede provocar dolor y, en algunos casos, puede ser necesario un recambio de la prótesis de rodilla.

Como se ha explicado anteriormente, la prótesis surge un ligero desgaste a lo largo del tiempo. En algunos casos, puede provocar el aflojamiento de la prótesis. También puede producirse una rotura de la prótesis, aunque en casos muy aislados.

Algunos pacientes, pueden experimentar una lesión de los nervios cercanos a la articulación, en casos en los que la deformidad que se corrige es importante, pero no es habitual.

Infección de la prótesis de rodilla

Como se ha mencionado, las complicaciones más habituales suelen ser la aparición de infecciones. Estas, suelen aparecer en personas con obesidad o diabetes.

La infección protésica, se produce cuando una bacteria llega a la superficie de la prótesis de rodilla. Si el sistema inmune del paciente no es capaz de eliminarla, las bacterias pueden crear un “biofilm”, es decir, un ambiente protector que las protege del sistema inmune y los antibióticos. En función de la agresividad de los microorganismos, la infección presentará mayor o menor gravedad.

Los tipos más comunes de infección de prótesis de rodilla son:

  • Infección aguda: se produce por una contaminación bacteriana agresiva en el quirófano, y suele presentarse en las cuatro semanas posteriores a la intervención.
  • Infección crónica: en este caso, la infección, también, se contrae en quirófano, pero se puede manifestar desde la quinta semana posterior a la operación hasta uno o dos años después.
  • Infección hematógena: la infección se transporta, a través de la sangre, desde otra parte del cuerpo humano hasta la prótesis de rodilla.
  • Cultivos intraoperatorios positivos: se detectan al retirar la prótesis por aflojamiento.

Cuando aparece una infección de prótesis de rodilla, normalmente se aborda con tratamiento antibiótico, pero es habitual, que sea necesario realizar una intervención quirúrgica, en la que se limpia y se aborda la infección desde dentro. En algunos casos, es necesario el recambio de la prótesis.




Consejos para cuidar una prótesis de rodilla

Una vez se ha realizado la intervención, es importante tener ciertos aspectos en cuenta, para mantener la prótesis de rodilla en buen estado.

En primer lugar, es importante el cuidado de la herida tras la operación, se debe curar de la forma en la que el especialista indique.

Cuando se vuelve a retomar la rutina habitual, es importante evitar los deportes de impacto, ya que ejercen presión en la prótesis y pueden provocar la sobrecarga de la articulación. Se debe controlar el peso corporal, ya que, a mayor peso, la articulación de la rodilla tendrá que soportar mayor presión. También, deben limitarse los movimientos bruscos con la rodilla intervenidas, es recomendable, evitar los movimientos y posiciones que supongan posiciones forzadas para la articulación.

miércoles, 15 de marzo de 2023

TEMBLORES ESENCIALES

 

TEMBLORES ESENCIALES; ¿QUE SON?

El temblor esencial es un trastorno del sistema nervioso (neurológico) que causa movimientos involuntarios y rítmicos. Si bien puede afectar a prácticamente cualquier parte del cuerpo, el temblor se presenta con mayor frecuencia en las manos, especialmente al hacer tareas simples, como beber de un vaso o atarse los cordones.


Por lo general, el temblor hereditario no es grave, pero normalmente empeora con el tiempo y puede ser intenso en algunas personas. Otros trastornos no causan temblor hereditario, aunque este a veces se confunde con la enfermedad de Parkinson.


El temblor esencial puede aparecer a cualquier edad, pero es más frecuente en personas de 40 años o más.


Entre más de 20 tipos distintos de temblores, el temblor esencial es el más frecuente. Una de cada 20 personas con más de 40 años de edad y 1 de cada 5 personas con más de 65 años de edad pueden tener temblor esencial.1 Si bien la edad promedio de inicio del temblor esencial es de 40, este puede aparecer por primera vez a cualquier edad entre la infancia y la vejez.




SÍNTOMAS

El temblor esencial se encuentra caracterizado por un temblor rítmico que se produce durante los movimientos voluntarios o al mantener una posición en contra de la gravedad. El temblor esencial con frecuencia se diagnostica erróneamente como enfermedad de Parkinson.


Los dos tipos de temblores incluyen:


Temblor cinético – Un movimiento voluntario como levantar una taza para llevarla a la boca

Temblor postural – Una fijación voluntaria de una posición en contra de la gravedad tal como acercarse la mano o el brazo, o extenderlos

La mayoría de las personas con temblor esencial experimentan tanto el temblor postural como el temblor cinético.




COMO SE DIAGNOSTICA EL TEMBLOR ESENCIAL?

El temblor esencial es el trastorno del movimiento más frecuente.


En el 60% de los pacientes se encuentran antecedentes familiares de temblor.No suele acompañarse de otras manifestaciones clinicas y generalmente afecta a las extremidades superiores y cabeza.

No suele acompañarse de otras manifestaciones clínicas y generalmente afecta a las extremidades superiores y cabeza. Ocasionalmente también se afectan las extremidades inferiores.


El diagnóstico se establece mediante la exploración física del paciente acompañado de la realización de pruebas para evaluar el sistema nervioso. Es frecuente que sea necesario, para descartar posibles causas de ese temblor, la realización de una resonancia magnética y pruebas neurofisiológicas.






¿COMO SE TRATA EL TEMBLOR ESENCIAL?

El tratamiento del temblor esencial es sintomático, es decir, va orientado a disminuir la sintomatología ya que no hay tratamiento curativo. Por tanto, la decisión de iniciar o no un tratamiento depende la intensidad de la sintomatología y de la incapacidad funcional o social que el temblor esté produciendo en el paciente.


Los tratamientos más eficaces para el temblor esencial son los betabloqueantes. Existen otros fármacos como las benzodiacepinas, gabapentina, primidona, etc., que también han resultado eficaces en algunos pacientes.










miércoles, 15 de febrero de 2023

ICTUS; CAUSAS, SINTOMAS Y SIGNOS DE ALARMA

 

¿CUALES SON LAS CAUSAS DEL ICTUS?

Las causas del ictus son similares a las de otras enfermedades cardiovasculares:

  • Hipertensión.
  • Colesterol alto.
  • Obesidad.
  • Sedentarismo.
  • Tabaquismo.
  • Consumo habitual de drogas y alcohol.
  • En general, el estilo de vida actual, marcado por situaciones de estrés como, por ejemplo, las altas cargas laborales, se ha convertido en una causa de ictus.












¿EXITEN SEÑALES DE ALARMA?

El ictus se distingue por seis señales de alarma, tres de ellas visibles de forma evidente para aquellas personas que están con quien sufre un ictus en ese momento. Estos síntomas, que se manifiestan de forma repentina son:


  1. Pérdida de fuerza o de sensibilidad en la mitad del cuerpo: desde fuera, podríamos observar que la persona tiene media cara caída, sonríe de forma asimétrica o es incapaz de sostener un objeto con el brazo de la mitad débil de su cuerpo.

  2. Dificultad para hablar o para entender: quien está siendo afectado por un ictus hablará de forma ininteligible, inconexa o utilizando palabras que no encajen con el contexto. Es posible que no nos comprenda, aunque utilicemos un lenguaje sencillo.

  3. Sensación de vértigo o desequilibrio: el afectado podría caerse de forma brusca.

  4. Dolor de cabeza muy intenso: de inicio brusco y distinto del habitual.

  5. Pérdida total o parcial de la visión, o visión borrosa.

  6. Hormigueo de la cara, brazo, pierna o un lado del cuerpo.














¿Cómo podemos actuar ante un ictus?

La SEN señala que, a pesar del incremento en su incidencia, la mortalidad y la discapacidad ha disminuido en los últimos veinte años, y una de las claves se encuentra en la mejora de la detección precoz de sus síntomas.

Ante cualquiera de ellos, es fundamental actuar con rapidez, cuanto antes, llamando, incluso en caso de duda, a los servicios de emergencia. De esta manera, incrementaremos las posibilidades de salvar la vida de la persona y podremos minimizar las consecuencias en forma de discapacidad de la lesión.

En la mayoría de las Comunidades Autónomas, una llamada de este tipo activará, en los servicios de emergencia, el Código ictus, un protocolo que dirige al paciente a un hospital con Unidad de Ictus donde un equipo de profesionales lo diagnosticará y tratará de urgencia para, en los días siguientes, iniciar el seguimiento neurológico del paciente. El Código ictus forma parte de una serie de acciones de prevención del ictus enmarcadas en la Estrategia Ictus, que se comenzó a implantar en 2008 y que en 2014 había cubierto el 60% de las necesidades previstas.

Teniendo en cuenta que hay ictus hemorrágicos y otros isquémicos, es muy difícil poder hacer algo específico, porque lo que en uno puede ir bien, en otro puede ser contraproducente. Los consejos generales serían:

  • Tras llamar al 112, poner cómodo al paciente: aflojarle la ropa para facilitar una buena respiración. Es conveniente tumbarlo con la cabeza y los hombros un poco levantados (empleando una almohada o, si es en el exterior, un abrigo o varias chaquetas dobladas). Ajustar el abrigo a la temperatura ambiente para que el paciente no tenga frío ni exceso de calor.
  • Tratar de calmarle y evitar que haya aglomeración o conversaciones a su alrededor: hablarle de forma calmada y hacerle saber que la ayuda está en camino.
  • No moverle ni forzarle a hablar, ni moverle el cuello o ponerle ropa apretada.
  • Nunca darle de beber o de comer: para evitar riesgo de atragantamiento.
  • No administrarle ningún medicamento.
  • No dejarle nunca solo.
  • Si el paciente está inconsciente, ponerle echado de lado (posición lateral de seguridad), vigilando especialmente que pueda respirar con normalidad y que no haya obstáculos en las vías respiratorias (por ejemplo, quitarle la dentadura postiza si la hubiera).
  • En caso de que el paciente sufra convulsiones: no sujetarle demasiado firme, pero sí alejar objetos con los que se pudiera hacer daño y mantener, en la media de lo posible, la posición lateral de seguridad.

¿Cuáles son las complicaciones del ictus?

Alrededor del 30% de los ictus acaban, lamentablemente, con el fallecimiento de la persona que lo sufre. En el resto de los casos, las consecuencias del ictus dependen, en cuanto a gravedad y amplitud, del área del cerebro lesionada, el tipo de lesión, la velocidad con la que fue atendida o si la rehabilitación se inició de forma temprana.

Los daños resultantes se denominan Daño Cerebral Adquirido (DCA) y, hasta en un 80% de los casos, se producen dificultades para realizar actividades básicas de la vida diaria de forma independiente.

Las complicaciones del ictus se pueden agrupar en:

  • Secuelas en el nivel de alerta: referido a los estados de coma, que tienen una duración variable según el caso, llegando a extremos en los que no se produce el despertar y la persona se mantiene en Estado Vegetativo Persistente, también llamado Síndrome de Vigilia sin Respuesta.
  • Secuelas en el control motor: complicaciones físicas, como parálisis (hemiplejía), disminución de fuerza (hemiparesia) o tensión y rigidez en los músculos (espasticidad).
  • Secuelas en la comunicación: la persona puede presentar dificultad para producir sonidos, para leer, para utilizar las palabras correctas o para comprenderlas.
  • Secuelas en la cognición: problemas en el pensamiento complejo, en la capacidad de mantener la atención, problemas de memoria, de desorientación y confusión.
  • Secuelas en las emociones y la personalidad por falta de conocimiento y comprensión: alteraciones emocionales, irritabilidad, conducta sexual inapropiada, depresión, apatía…
  • Alteraciones sensitivas y sensoriales: en general, relacionadas con cómo percibimos la información de nuestro entorno a través de los sentidos y con cómo percibimos nuestro propio cuerpo.

¿Cuál es su posible tratamiento?

La atención al Daño Cerebral Adquirido se organiza según las fases de evolución de la lesión, denominadas aguda, subaguda y crónica.

  • Fase aguda: tiene lugar tras producirse el ictus. Cuando el paciente llega a la unidad de ictus, se identifica el origen del accidente cerebrovascular (ACV) y se trata en función del mismo. Los ictus hemorrágicos requieren embolización, un método por el que se administran medicamentos que taponan las arterias rotas. Por el contrario, el tratamiento de los ictus isquémicos busca destruir el trombo que corta el riego sanguíneo con fármacos trombolíticos. Una vez salvada la vida y con el paciente estabilizado, debería de iniciarse la neurorrehabilitación del paciente en el entorno sanitario.
  • Fase subaguda: participan las unidades de rehabilitación hospitalaria, unidades en régimen de hospital de día y unidades de rehabilitación ambulatoria. Estas unidades trabajan para tratar de alcanzar la máxima recuperación funcional posible para cada caso y se estima que pueden obtener resultados durante los dos años posteriores a la lesión.
  • Fase crónica: se activan los recursos de servicios sociales para ayudar a la persona con DCA y a su familia a vivir con las secuelas estabilizadas del ictus. Estos recursos son unidades residenciales, pisos tutelados, centros de día y, en general, proyectos e iniciativas enfocadas a la inclusión social: acciones relacionadas con el empleo, el ocio, la integración de menores con DCA en colegios y similares.