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martes, 18 de abril de 2023

PRÓTESIS DE RODILLA; QUE SABER, COMPLICACIONES Y CUIDADOS

 

¿Qué es una prótesis de rodilla?

Una prótesis de rodilla es un implante que se coloca en sustitución de la articulación dañada con el objetivo de que realice su función, y permita al paciente recuperar la movilidad de la zona afectada.

La rodilla artificial, está diseñada para que cumpla con todas las características de la rodilla nativa, solo se diferencia en que carece de sensibilidad, por tanto, el dolor provocado por el desgaste articular no existe.

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Tipos de prótesis de rodilla

En función de la gravedad de las lesiones que presente el paciente, el médico traumatólogo especialista en rodilla valora qué tipo de prótesis es la más adecuada.

Se diferencian dos tipos principales de prótesis: por un lado, la prótesis unicompartimental, en este caso solo se reemplazan las zonas de la articulación dañadas, sin embargo, en casos de artrosis, no impide que la enfermedad se extienda por la articulación.

En segundo lugar, existen las prótesis de rodilla totales. Estas son más habituales, y se caracterizan por la sustitución total de la articulación.


Operación de prótesis de rodilla: duración y procedimiento

En la operación de prótesis de rodilla, se retira la rótula y se cortan los extremos distales del fémur y la tibia, para ajustar la prótesis al espacio articular. Después, se fijan al hueso los dos componentes de la prótesis, a través de una técnica de cimentación. Por último, se reparan los músculos y tendones de la articulación dañada y se cierra la incisión.

La operación suele durar entre una hora y media y dos horas. Se realiza una incisión de unos 20 centímetros, que reduce el sangrado del paciente y mejorar la cicatrización. La anestesia empleada suele ser raquídea, es decir, de cintura para abajo, aunque en casos de artrosis o problemas de coagulación, se aplica anestesia general.

Cuándo poner una prótesis de rodilla

Habitualmente, la prótesis de rodilla se implanta cuando el paciente ha probado otros tratamientos y no han dado buen resultado.

La causa más común para necesitar una prótesis es la artrosis, ya que el desgaste de la articulación provoca dolores que, en muchas ocasiones, se pueden aliviar con una prótesis.

También, se puede necesitar una prótesis cuando una tras una rotura ósea, la articulación no se ha reestablecido correctamente. En casos de tumores óseos, también se puede recurrir a una prótesis de rodilla para sustituir el hueso dañado.

Cuánto dura una prótesis de rodilla

Las prótesis de rodilla no tienen una duración exacta en el tiempo. Van sufriendo un ligero desgaste en el tiempo, esto se debe a una razón: cuando se implanta una prótesis hay que incluir un material de deslizamiento, sobre el que se realiza la fricción durante el movimiento de la articulación. El material que se emplea es el polietileno que, gracias a sus propiedades, imita al cartílago.

En los últimos años, la calidad de los materiales y las nuevas técnicas utilizadas en las operaciones de rodilla, ha mejorado de forma notable, con lo que, podríamos decir que la duración de la prótesis de rodilla es de alrededor de unos 30 años, después de este plazo, la mayoría de prótesis de rodilla deberán ser reemplazadas.
Sin embargo, conviene recordar que la prótesis de rodilla no tendrá la misma duración para todos los pacientes, ya que cada caso es totalmente diferente.


Tiempo de recuperación tras una prótesis de rodilla

La recuperación tras una operación de prótesis de rodilla, suele requerir de ingreso hospitalario de entre tres y cinco días. El paciente empieza a caminar dos días después de la operación, ayudado por unas muletas y las distancias se van aumentando.

En función de la rigidez que presente la articulación y el estado previo del paciente, la duración puede ser más o menos larga. En el caso de las prótesis de rodilla, adquiere una gran importancia la rehabilitación y fisioterapia de rodilla, que empieza pocos días después de la operación, con el uso de máquinas que permiten aumentar los grados de flexión y extensión de la rodilla, progresivamente.

El tiempo de recuperación de una prótesis de rodilla estimado es aproximadamente de 3 a 5 semanas, pudiendo realizar de nuevo las actividades cotidianas.

Complicaciones tras la implantación de una prótesis de rodilla

Tras la implantación de una prótesis de rodilla, solo un 2% de los pacientes presentan complicaciones, las más habituales están relacionadas con la aparición de infecciones que, en algunos casos precisan de tratamiento quirúrgico.

Además, existen otros factores que, están directamente relacionados con la prótesis: el aflojamiento de la prótesis, que puede provocar dolor y, en algunos casos, puede ser necesario un recambio de la prótesis de rodilla.

Como se ha explicado anteriormente, la prótesis surge un ligero desgaste a lo largo del tiempo. En algunos casos, puede provocar el aflojamiento de la prótesis. También puede producirse una rotura de la prótesis, aunque en casos muy aislados.

Algunos pacientes, pueden experimentar una lesión de los nervios cercanos a la articulación, en casos en los que la deformidad que se corrige es importante, pero no es habitual.

Infección de la prótesis de rodilla

Como se ha mencionado, las complicaciones más habituales suelen ser la aparición de infecciones. Estas, suelen aparecer en personas con obesidad o diabetes.

La infección protésica, se produce cuando una bacteria llega a la superficie de la prótesis de rodilla. Si el sistema inmune del paciente no es capaz de eliminarla, las bacterias pueden crear un “biofilm”, es decir, un ambiente protector que las protege del sistema inmune y los antibióticos. En función de la agresividad de los microorganismos, la infección presentará mayor o menor gravedad.

Los tipos más comunes de infección de prótesis de rodilla son:

  • Infección aguda: se produce por una contaminación bacteriana agresiva en el quirófano, y suele presentarse en las cuatro semanas posteriores a la intervención.
  • Infección crónica: en este caso, la infección, también, se contrae en quirófano, pero se puede manifestar desde la quinta semana posterior a la operación hasta uno o dos años después.
  • Infección hematógena: la infección se transporta, a través de la sangre, desde otra parte del cuerpo humano hasta la prótesis de rodilla.
  • Cultivos intraoperatorios positivos: se detectan al retirar la prótesis por aflojamiento.

Cuando aparece una infección de prótesis de rodilla, normalmente se aborda con tratamiento antibiótico, pero es habitual, que sea necesario realizar una intervención quirúrgica, en la que se limpia y se aborda la infección desde dentro. En algunos casos, es necesario el recambio de la prótesis.




Consejos para cuidar una prótesis de rodilla

Una vez se ha realizado la intervención, es importante tener ciertos aspectos en cuenta, para mantener la prótesis de rodilla en buen estado.

En primer lugar, es importante el cuidado de la herida tras la operación, se debe curar de la forma en la que el especialista indique.

Cuando se vuelve a retomar la rutina habitual, es importante evitar los deportes de impacto, ya que ejercen presión en la prótesis y pueden provocar la sobrecarga de la articulación. Se debe controlar el peso corporal, ya que, a mayor peso, la articulación de la rodilla tendrá que soportar mayor presión. También, deben limitarse los movimientos bruscos con la rodilla intervenidas, es recomendable, evitar los movimientos y posiciones que supongan posiciones forzadas para la articulación.

miércoles, 15 de marzo de 2023

TEMBLORES ESENCIALES

 

TEMBLORES ESENCIALES; ¿QUE SON?

El temblor esencial es un trastorno del sistema nervioso (neurológico) que causa movimientos involuntarios y rítmicos. Si bien puede afectar a prácticamente cualquier parte del cuerpo, el temblor se presenta con mayor frecuencia en las manos, especialmente al hacer tareas simples, como beber de un vaso o atarse los cordones.


Por lo general, el temblor hereditario no es grave, pero normalmente empeora con el tiempo y puede ser intenso en algunas personas. Otros trastornos no causan temblor hereditario, aunque este a veces se confunde con la enfermedad de Parkinson.


El temblor esencial puede aparecer a cualquier edad, pero es más frecuente en personas de 40 años o más.


Entre más de 20 tipos distintos de temblores, el temblor esencial es el más frecuente. Una de cada 20 personas con más de 40 años de edad y 1 de cada 5 personas con más de 65 años de edad pueden tener temblor esencial.1 Si bien la edad promedio de inicio del temblor esencial es de 40, este puede aparecer por primera vez a cualquier edad entre la infancia y la vejez.




SÍNTOMAS

El temblor esencial se encuentra caracterizado por un temblor rítmico que se produce durante los movimientos voluntarios o al mantener una posición en contra de la gravedad. El temblor esencial con frecuencia se diagnostica erróneamente como enfermedad de Parkinson.


Los dos tipos de temblores incluyen:


Temblor cinético – Un movimiento voluntario como levantar una taza para llevarla a la boca

Temblor postural – Una fijación voluntaria de una posición en contra de la gravedad tal como acercarse la mano o el brazo, o extenderlos

La mayoría de las personas con temblor esencial experimentan tanto el temblor postural como el temblor cinético.




COMO SE DIAGNOSTICA EL TEMBLOR ESENCIAL?

El temblor esencial es el trastorno del movimiento más frecuente.


En el 60% de los pacientes se encuentran antecedentes familiares de temblor.No suele acompañarse de otras manifestaciones clinicas y generalmente afecta a las extremidades superiores y cabeza.

No suele acompañarse de otras manifestaciones clínicas y generalmente afecta a las extremidades superiores y cabeza. Ocasionalmente también se afectan las extremidades inferiores.


El diagnóstico se establece mediante la exploración física del paciente acompañado de la realización de pruebas para evaluar el sistema nervioso. Es frecuente que sea necesario, para descartar posibles causas de ese temblor, la realización de una resonancia magnética y pruebas neurofisiológicas.






¿COMO SE TRATA EL TEMBLOR ESENCIAL?

El tratamiento del temblor esencial es sintomático, es decir, va orientado a disminuir la sintomatología ya que no hay tratamiento curativo. Por tanto, la decisión de iniciar o no un tratamiento depende la intensidad de la sintomatología y de la incapacidad funcional o social que el temblor esté produciendo en el paciente.


Los tratamientos más eficaces para el temblor esencial son los betabloqueantes. Existen otros fármacos como las benzodiacepinas, gabapentina, primidona, etc., que también han resultado eficaces en algunos pacientes.










miércoles, 15 de febrero de 2023

ICTUS; CAUSAS, SINTOMAS Y SIGNOS DE ALARMA

 

¿CUALES SON LAS CAUSAS DEL ICTUS?

Las causas del ictus son similares a las de otras enfermedades cardiovasculares:

  • Hipertensión.
  • Colesterol alto.
  • Obesidad.
  • Sedentarismo.
  • Tabaquismo.
  • Consumo habitual de drogas y alcohol.
  • En general, el estilo de vida actual, marcado por situaciones de estrés como, por ejemplo, las altas cargas laborales, se ha convertido en una causa de ictus.












¿EXITEN SEÑALES DE ALARMA?

El ictus se distingue por seis señales de alarma, tres de ellas visibles de forma evidente para aquellas personas que están con quien sufre un ictus en ese momento. Estos síntomas, que se manifiestan de forma repentina son:


  1. Pérdida de fuerza o de sensibilidad en la mitad del cuerpo: desde fuera, podríamos observar que la persona tiene media cara caída, sonríe de forma asimétrica o es incapaz de sostener un objeto con el brazo de la mitad débil de su cuerpo.

  2. Dificultad para hablar o para entender: quien está siendo afectado por un ictus hablará de forma ininteligible, inconexa o utilizando palabras que no encajen con el contexto. Es posible que no nos comprenda, aunque utilicemos un lenguaje sencillo.

  3. Sensación de vértigo o desequilibrio: el afectado podría caerse de forma brusca.

  4. Dolor de cabeza muy intenso: de inicio brusco y distinto del habitual.

  5. Pérdida total o parcial de la visión, o visión borrosa.

  6. Hormigueo de la cara, brazo, pierna o un lado del cuerpo.














¿Cómo podemos actuar ante un ictus?

La SEN señala que, a pesar del incremento en su incidencia, la mortalidad y la discapacidad ha disminuido en los últimos veinte años, y una de las claves se encuentra en la mejora de la detección precoz de sus síntomas.

Ante cualquiera de ellos, es fundamental actuar con rapidez, cuanto antes, llamando, incluso en caso de duda, a los servicios de emergencia. De esta manera, incrementaremos las posibilidades de salvar la vida de la persona y podremos minimizar las consecuencias en forma de discapacidad de la lesión.

En la mayoría de las Comunidades Autónomas, una llamada de este tipo activará, en los servicios de emergencia, el Código ictus, un protocolo que dirige al paciente a un hospital con Unidad de Ictus donde un equipo de profesionales lo diagnosticará y tratará de urgencia para, en los días siguientes, iniciar el seguimiento neurológico del paciente. El Código ictus forma parte de una serie de acciones de prevención del ictus enmarcadas en la Estrategia Ictus, que se comenzó a implantar en 2008 y que en 2014 había cubierto el 60% de las necesidades previstas.

Teniendo en cuenta que hay ictus hemorrágicos y otros isquémicos, es muy difícil poder hacer algo específico, porque lo que en uno puede ir bien, en otro puede ser contraproducente. Los consejos generales serían:

  • Tras llamar al 112, poner cómodo al paciente: aflojarle la ropa para facilitar una buena respiración. Es conveniente tumbarlo con la cabeza y los hombros un poco levantados (empleando una almohada o, si es en el exterior, un abrigo o varias chaquetas dobladas). Ajustar el abrigo a la temperatura ambiente para que el paciente no tenga frío ni exceso de calor.
  • Tratar de calmarle y evitar que haya aglomeración o conversaciones a su alrededor: hablarle de forma calmada y hacerle saber que la ayuda está en camino.
  • No moverle ni forzarle a hablar, ni moverle el cuello o ponerle ropa apretada.
  • Nunca darle de beber o de comer: para evitar riesgo de atragantamiento.
  • No administrarle ningún medicamento.
  • No dejarle nunca solo.
  • Si el paciente está inconsciente, ponerle echado de lado (posición lateral de seguridad), vigilando especialmente que pueda respirar con normalidad y que no haya obstáculos en las vías respiratorias (por ejemplo, quitarle la dentadura postiza si la hubiera).
  • En caso de que el paciente sufra convulsiones: no sujetarle demasiado firme, pero sí alejar objetos con los que se pudiera hacer daño y mantener, en la media de lo posible, la posición lateral de seguridad.

¿Cuáles son las complicaciones del ictus?

Alrededor del 30% de los ictus acaban, lamentablemente, con el fallecimiento de la persona que lo sufre. En el resto de los casos, las consecuencias del ictus dependen, en cuanto a gravedad y amplitud, del área del cerebro lesionada, el tipo de lesión, la velocidad con la que fue atendida o si la rehabilitación se inició de forma temprana.

Los daños resultantes se denominan Daño Cerebral Adquirido (DCA) y, hasta en un 80% de los casos, se producen dificultades para realizar actividades básicas de la vida diaria de forma independiente.

Las complicaciones del ictus se pueden agrupar en:

  • Secuelas en el nivel de alerta: referido a los estados de coma, que tienen una duración variable según el caso, llegando a extremos en los que no se produce el despertar y la persona se mantiene en Estado Vegetativo Persistente, también llamado Síndrome de Vigilia sin Respuesta.
  • Secuelas en el control motor: complicaciones físicas, como parálisis (hemiplejía), disminución de fuerza (hemiparesia) o tensión y rigidez en los músculos (espasticidad).
  • Secuelas en la comunicación: la persona puede presentar dificultad para producir sonidos, para leer, para utilizar las palabras correctas o para comprenderlas.
  • Secuelas en la cognición: problemas en el pensamiento complejo, en la capacidad de mantener la atención, problemas de memoria, de desorientación y confusión.
  • Secuelas en las emociones y la personalidad por falta de conocimiento y comprensión: alteraciones emocionales, irritabilidad, conducta sexual inapropiada, depresión, apatía…
  • Alteraciones sensitivas y sensoriales: en general, relacionadas con cómo percibimos la información de nuestro entorno a través de los sentidos y con cómo percibimos nuestro propio cuerpo.

¿Cuál es su posible tratamiento?

La atención al Daño Cerebral Adquirido se organiza según las fases de evolución de la lesión, denominadas aguda, subaguda y crónica.

  • Fase aguda: tiene lugar tras producirse el ictus. Cuando el paciente llega a la unidad de ictus, se identifica el origen del accidente cerebrovascular (ACV) y se trata en función del mismo. Los ictus hemorrágicos requieren embolización, un método por el que se administran medicamentos que taponan las arterias rotas. Por el contrario, el tratamiento de los ictus isquémicos busca destruir el trombo que corta el riego sanguíneo con fármacos trombolíticos. Una vez salvada la vida y con el paciente estabilizado, debería de iniciarse la neurorrehabilitación del paciente en el entorno sanitario.
  • Fase subaguda: participan las unidades de rehabilitación hospitalaria, unidades en régimen de hospital de día y unidades de rehabilitación ambulatoria. Estas unidades trabajan para tratar de alcanzar la máxima recuperación funcional posible para cada caso y se estima que pueden obtener resultados durante los dos años posteriores a la lesión.
  • Fase crónica: se activan los recursos de servicios sociales para ayudar a la persona con DCA y a su familia a vivir con las secuelas estabilizadas del ictus. Estos recursos son unidades residenciales, pisos tutelados, centros de día y, en general, proyectos e iniciativas enfocadas a la inclusión social: acciones relacionadas con el empleo, el ocio, la integración de menores con DCA en colegios y similares.

miércoles, 18 de enero de 2023

CATARATAS EN LOS OJOS: QUÉ SON, SÍNTOMAS Y TRATAMIENTO

 La catarata surge cuando el cristalino, la lente natural del ojo, pierde su transparencia (se opacifica). Esto hace que disminuya la agudeza visual, es decir, las imágenes se ven como con niebla, la cual se va haciendo más densa (más opaca) progresivamente en el tiempo hasta anular completamente la visión.
 Generalmente, la aparición de las cataratas suele ser bilateral, en los dos ojos, aunque con frecuencia asimétrica. La incidencia de cataratas es igual en ambos sexos.
                      Síntomas de las Cataratas | Clínicas IPOMM en Madrid

¿Cómo se forma la catarata?

 

Para explicar mejor el proceso, nos referimos a las cataratas asociadas a la edad o seniles que, además, son las más frecuentes.

El cristalino es una lente natural que tiene el ojo y que nos permite enfocar los objetos próximos y lejanos y verlos con nitidez. En condiciones normales, el globo ocular recibe los rayos de luz externos (sol, luz artificial). La lente cristaliniana recoge esos rayos de luz y los dirige hacia una zona de la retina (la fóvea), y es en la fóvea donde se forma la imagen nítida. Y para que esto pueda ocurrir el cristalino debe ser transparente. Si el cristalino se opacifica, esta función desaparece, y aparece la catarata y con ella la pérdida de visión.

El cristalino no tiene vasos sanguíneos y no tiene nervios. Contiene unas proteínas que se disponen formando fibras, muy elásticas y transparentes en niños y jóvenes, y que se van transformando en fibras menos elásticas (más duras) y más opacas en el adulto, lo que le resta elasticidad y transparencia. Y aunque el cristalino va formando nuevas fibras a lo largo de toda la vida de la persona, ocurre que con los años las fibras más viejas y más endurecidas se comprimen centralmente para formar un núcleo inelástico, inicialmente central, y luego se va haciendo cada vez mayor hasta afectar a todo el cristalino.

 

¿Cómo sabemos si podemos tener una catarata?

 

Los síntomas de estar desarrollando una catarata son:

  • Notar una pérdida de nitidez en la visión o en la viveza de los colores
  • Tener molestias por la luz del sol o la de las luces artificiales
  • Tener una visión parcialmente doble en un ojo.

Estas molestias son progresivas en el tiempo, no de un día para otro. La catarata nunca origina una pérdida brusca de agudeza visual.

Hay que tener en cuenta que la pérdida de visión que origina la catarata no depende exclusivamente del grado de densidad (opacificación) de la misma, que también, sino que es muy importante la zona de la opacidad. Cuanto más posterior en el cristalino sea la opacidad, mayor pérdida visual se origina (aunque el resto del cristalino se encuentre transparente). Las cataratas que afectan a la parte más central o núcleo del cristalino originan una miopización del ojo, lo que puede producir que algunos pacientes puedan leer sin gafas.También hay que tener en cuenta que el nivel de iluminación externa influye en la visión que tiene una persona con cataratas. Por ejemplo, una catarata nuclear origina peor visión con alta iluminación debido a que la iluminación elevada origina una contracción de la pupila dejando la zona del paso de la luz en la zona de mayor densidad de la catarata. Al contrario ocurre con las cataratas corticales o periféricas (no nucleares), que originan peor visión con niveles bajos de iluminación (por el mecanismo opuesto de dilatación pupilar).

 

¿Cómo se hace el diagnóstico de una catarata?

El diagnóstico final de catarata lo tiene que hacer el oftalmólogo, en base a los síntomas que explica la persona y en base a la exploración del ojo (y que debe incluir la exploración de la agudeza visual, de los reflejos pupilares y del polo anterior del ojo). También es importante la toma de presión intraocular, para detectar posibles hipertensiones oculares o glaucomas y poner tratamiento, si precisaran, antes de la cirugía de la catarata.

                            Cómo se hace el diagnóstico de cataratas? - Oftalmologo Vigo

                                   

¿Cuántos tipos de cataratas hay?

 

Las cataratas pueden clasificarse según la edad de inicio, la causa, la intensidad de la opacificación o la localización de la opacidad.

Según la zona de opacidad

  • Nucleares
  • Subcapsulares
  • Corticales
  • Otras

Según el grado de madurez

  • Inmadura o incipiente: el cristalino presenta opacidades dispersas y zonas transparentes.
  • En evolución: catarata ya formada, pero sin que haya una pérdida total de la transparencia del cristalino.
  • Madura: la catarata ocupa todo el cristalino y no es posible visualizar el fondo de ojo con el oftalmoscopio.
  • Hipermadura: el cristalino, además de estar totalmente opaco, presenta una capa líquida que se filtra a otras partes del ojo y causa inflamación.

Según la edad de aparición

  • Congénita.
  • Infantil
  • Juvenil
  • Presenil
  • Senil
     

    ¿Cuáles son las causas de las cataratas?


 

Las cataratas pueden ser congénitas (el bebé nace con ellas) o adquiridas (aparecen a lo largo de la vida).

Cataratas congénitas

Son las que están presentes en el momento del nacimiento o en los primeros meses de la vida. Existen múltiples causas, casi siempre asociadas a otras alteraciones. La principal causa de ellas es la rubeola.

Cataratas adquiridas

 

Las principales causas son:

  • Vejez o senilidad, que son la causa más frecuente de cataratas. Más del 75% de personas mayores de 75 años tienen opacidades en sus cristalinos.
  • Traumatismos en el ojo, tanto los traumatismos contusos como los traumatismos perforantes.
  • Enfermedades metabólicas, siendo la diabetes mellitus tipo 2 la causa más frecuente. Otras causas metabólicas incluyen la galactosemia, la manosidosis, la enfermedad de Wilson, el síndrome de Lowe o la enfermedad de Fabry.
  • Déficits nutricionales: se han descrito cataratas en pacientes con anorexia nerviosa y en alcohólicos (y que serían debidas a la malnutrición que hay en estos pacientes).
  • Tóxicas o por fármacos, principalmente las inducidas por corticoides. Los corticoides tópicos o sistémicos pueden producir cataratas. La catarata corticoidea se inicia en la región subcapsular posterior y posteriormente se va extendiendo. Otros fármacos que pueden producir cataratas son la clorpromacina, los fármacos mióticos (que disminuyen el tamaño de la pupila), y la amiodarona.
  • Cataratas secundarias. Son las que se asocian a otra patología ocular, siendo la más frecuente la uveítis anterior crónica.
  • Cataratas asociadas a determinados síndromes: en el síndrome de Down, la enfermedad de Steinert o el síndrome de Werner, entre otros, puede aparecer cataratas.

 

¿Cómo se trata una catarata?

 No hay tratamiento médico que cure la catarata. La única forma de quitar la catarata es mediante cirugía. La catarata va restando visión progresivamente, por lo que cuando el paciente lo desee debe operarse siguiendo los procedimientos de máxima seguridad para cada caso.

 

¿Cuándo operar una catarata?

 

En las cataratas no muy desarrolladas (no maduras) el ajustar la corrección óptica con gafas, usar unas gafas oscuras si es necesario, tener una buena luz para leer y una lupa simple, pueden ayudar lo suficiente a estas personas para llevar una vida cómoda; y así esperar una maduración de la catarata para operar. Cuando la visión llega a ser tan pobre como para impedir que realice sus actividades cotidianas normales, entonces está indicada la cirugía.

¿Por qué operar una catarata?

La razón principal es para mejorar la visión. Con la cirugía, junto con la mejoría de la agudeza visual, el paciente notará una mejor sensibilidad al contraste y mejor percepción de los colores.

Pero también pueden, haber indicaciones médicas. Aunque no haya un deterioro importante de la visión, hay cataratas que se deben operar y no esperar a que evolucionen. Esto ocurre cuando la presencia de una catarata afecte negativamente a la salud del ojo. Por ejemplo, hay que extraer la catarata en el caso de un glaucoma inducido por el cristalino, o en la retinopatía diabética si la catarata dificulta el tratamiento de la retina con láser, etc. Y también cuando la catarata es por un traumatismo penetrante en el ojo y la catarata aparece en pocos días.

¿Cómo se operan las cataratas?

La cirugía de la catarata consiste en la extracción de la misma y su sustitución por una lente intraocular artificial, cuya potencia ha sido calculada previamente en la exploración realizada en la consulta del oftalmólogo.

 

 

¿Cuáles pueden ser las complicaciones de la cirugía de la catarata?

 

En general, la cirugía es muy segura y vamos a tener pocas complicaciones. Algunas de ellas se pueden producir durante la cirugía como son la rotura de la cápsula posterior del cristalino o la hemorragia. Se corrigen durante la propia cirugía.

Pueden también aparecer complicaciones en los primeros días tras la cirugía, como son la elevación de la presión intraocular, que generalmente transitoria y sin consecuencias; y la infección bacteriana, que requerirá antibioterapia.

                                   Existen complicaciones en una operación de cataratas? - Clínica Villoria