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martes, 9 de enero de 2018

HIPOACUSIA O SORDERA EN EL ANCIANO


La deficiencia auditiva en el anciano es muy frecuente en las sociedades altamente industrializadas, donde la edad y el ruido intenso favorecen la aparición de dicho deterioro. Se estima que un 30% de la población geriátrica presenta trastornos de la audición, lo que supone, por su frecuencia, la tercera afección crónica después de los trastornos de las articulaciones y del corazón y los vasos sanguíneos.
Existen algunos factores intrínsecos que hacen que los déficits sensoriales del anciano no tengan la relevancia adecuada:
  • En las primeras fases no existe disminución en las capacidades del anciano.
  • Se considera algo natural, tanto para el anciano como para su familia.
  • No existen programas de detección de estas discapacidades en la atención primaria de salud.
Consideramos la presbiacusia como la disminución de la capacidad auditiva ligada al envejecimiento. Este deterioro progresivo se asocia, a menudo, a un déficit de los diferentes sistemas de integración cerebral, lo que provocará un déficit “psicosensorial” global. No debe considerarse una enfermedad senil, sino la expresión de la situación normal o fisiológica del aparato auditivo en la edad avanzada, que suele comenzar alrededor de los 60 años.

Las implicaciones que la deficiencia auditiva ocasiona van a modificar la vida en familia y en sociedad de estos ancianos, que tendrán que hacer frente a una serie de problemas psicológicos que son consecuencia de su edad:
  • Indiferencia progresiva hacia el mundo exterior
  • Interpretación lenta de los sonidos del lenguaje.
El anciano sólo oye lo que quiere oír y tiende a participar cuando la conversación es lenta o cuando el tema le es muy conocido. Las repeticiones se hacen necesarias en la conversación, y también el aumento de volumen, intensidad y tono de instrumentos y sonidos. Todo ello conducirá progresivamente a un deterioro en la comunicación, provocando aislamiento social y una mayor tendencia a la depresión.
Se ha considerado que los pacientes con deficiencia auditiva tienen un carácter especial y típico. Se vuelven recelosos, desconfiados, no reconocen su deficiencia y piensan que el problema se asienta en las personas de su alrededor. La sordera, aunque no supone en sí misma una amenaza para la vida, sí altera el mundo relacional de estos ancianos.
Los trastornos auditivos pueden mejorarse a través de un diagnóstico y un tratamiento correcto, ayudando al anciano y a sus familiares en la comprensión del problema y poniendo todos los medios a nuestro alcance para que la calidad de vida de estos pacientes mejore.

¿CUÁLES SON LAS MANIFESTACIONES CLÍNICAS DE ESTOS PROCESOS?

El médico de familia puede hacer una primera aproximación al problema realizando unas preguntas y un reconocimiento médico que incluya una otoscopia, exploración que consiste en el examen de los oídos con un aparato, llamado otoscopio, que incorpora una luz con que se observa las estructuras del oído externo y su conducto, así como del oído medio.
En el conducto auditivo externo los tapones de cerumen son más frecuentes en ancianos que en el adulto joven. Suelen causar hipoacusia de conducción (disminución de la audición por interferencia de la transmisión del sonido a través del aire), sensación de taponamiento y ruidos en los oídos, o el deterioro de una deficiencia ya existente. Se diagnostican fácilmente mediante el otoscopio. La extracción, que debe ser cuidadosa, se puede realizar con algunos instrumentos como pinzas o mediante una irrigación con aguaoído medio tibia. En ocasiones, puede ser necesario el reblandecimiento previo del tapón de cerumen con la instilación de agua oxigenada o gotas reblandecedoras.

La presencia de una hipoacusia de larga duración en un anciano en el que la exploración física básica es normal nos debe hacer considerar, en primera instancia, la posibilidad de la llamada presbiacusia. En la evolución clínica de este proceso se pueden establecer tres fases:
  • Discreta pérdida auditiva para sonidos agudos;
  • La llamada sordera social;
  • Aislamiento reaccional, en el que la intensidad de la sordera dificulta la comunicación oral.
La pérdida de sensibilidad auditiva que caracteriza a la presbiacusia se produce de forma gradual, progresiva, bilateral y simétrica. El anciano con dificultad auditiva puede presentar deficiencia en la comprensión del lenguaje en ambientes ruidosos, con malas condiciones acústicas o en conversaciones muy rápidas. A menudo presentan dificultad en la localización de la fuente sonora, sobre todo en ambientes ruidosos.
Respecto del comportamiento de estos ancianos, suelen mostrar indiferencia progresiva hacia el mundo que les rodea, presentan desconfianza hacia su entorno, desarraigo social (participan sólo en conversaciones que se realizan con lentitud o que versan sobre un tema muy conocido para él), niegan que puedan presentar este problema -lo que puede provocar conflictos familiares- y la sordera puede contribuir e incrementar un deterioro mental previo.
Los llamados acúfenos bilaterales o pitidos en los oídos son corrientes y casi obligados en las edades muy avanzadas. Es frecuente que se acompañe de un deterioro del sistema del equilibrio que se ha denominado presbiestatia y que puede ocasionar mareos e inestabilidad.

¿QUÉ PRUEBAS DIAGNÓSTICAS USARÁ EL MÉDICO?

Para realizar las distintas pruebas diagnósticas es necesaria la colaboración de los familiares más próximos, ya que, como hemos comentado antes, los ancianos con este problema no lo reconocen y tienden a la negación continua.
Existen formas sencillas y rudimentarias que pueden ser empleadas inicialmente en la consulta de Atención Primaria, como chasquidos de dedos, bajar el tono del habla, etc., que nunca deben suplantar a una exploración completa y cuidadosa. Las pruebas deben realizarse en un ambiente sin ruidos, hablándole al paciente directamente a la cara y dando las instrucciones con frases sencillas, e incluso repetirlas de varias maneras si fuera necesario.
Las pruebas diagnósticas básicas que el médico de familia puede realizar en su consulta serían:


Otoscopia

Nos informará sobre el estado del conducto auditivo externo, la consistencia y movilidad de la membrana del tímpano, la existencia de cerumen o de cualquier otra anomalía en el oído externo. Es un instrumento de utilización sencilla, escasamente molesto y que proporciona gran cantidad de información. Como hemos visto anteriormente, mediante esta prueba podemos detectar fácilmente un tapón de cerumen.

Acumetría o pruebas con diapasones

Los diapasones son unos instrumentos que se usan para explorar la agudeza auditiva. Los hay de distintas frecuencias y se emplean golpeándolos sobre una superficie dura para que vibren y acercándolos a continuación al oído para que el paciente los oiga, o bien aplicándolos sobre la frente para que el sonido se transmita a los oídos a través de los huesos del cráneo.

¿CUÁNDO DEBE VISITAR EL PACIENTE AL ESPECIALISTA OTORRINOLARINGÓLOGO?

Aunque en la consulta de Atención Primaria se puede hacer una aproximación diagnóstica al problema, a menudo son precisas otras técnicas diagnósticas que no están al alcance del médico de familia y deben ser realizadas por el especialista en otorrinolaringología:
  • La audiometría: exploración básica que debe hacer el especialista como primera medida diagnóstica funcional.
  • Audiometría verbal o logoaudiometría: ofrece datos sobre la capacidad que presenta el anciano para entender el lenguaje hablado.
  • Otras pruebas más complejas.

 ¿QUÉ OTRAS ENFERMEDADES PUEDEN OCASIONAR HIPOACUSIA?

En el diagnóstico diferencial de la presbiacusia debemos incluir otros procesos:
  • Infecciones del oído, como otitis externa y otitis media
  • Traumatismos acústicos agudos o bien tras la exposición a ruidos de forma continuada
  • Calcificaciones y esclerosis de los huesecillos del oído y de la membrana del tímpano
  • Medicamentos tóxicos para el oído, como algunos antibióticos, algunos diuréticos o la aspirina
  • Algunos tumores
  • Demencia y enfermedad de los vasos sanguíneos del cerebro.

 ¿CUÁL SERÍA EL TRATAMIENTO DE ESTOS PACIENTES?

El tratamiento de un paciente con deficiencia auditiva comprende una serie de medidas generales, como son:
  • Hablar al paciente mirándole a la cara, debemos evitar la conversación a distancia
  • Reducir en lo posible los ambientes ruidosos
  • Pronunciar bien, lentamente y si fuera necesario utilizar gestos
  • Hacer comprender a los familiares y personas que conviven con el paciente la situación del mismo. Esta actitud evitará aislamiento, depresión e incapacitación social.
En pacientes con sordera de conducción las posibilidades terapéuticas van desde la cirugía a la colocación de prótesis. La decisión sobre la estrategia terapéutica que se debe emplear dependerá de la alteración patológica causante del trastorno.
Ante una sordera neurosensorial, es decir, por alteración de la transmisión de los impulsos nerviosos que genera el sonido hasta el cerebro, como es la presbiacusia, no existe actualmente una solución quirúrgica adecuada y por ello debemos recurrir a la implantación de prótesis auditivas o audífonos. Un audífono es un instrumento que recoge, amplifica y emite señales sonoras y que puede ayudar a algunos ancianos a recuperar parcialmente su capacidad auditiva. Existen varios tipos en el mercado y no están financiados por el sistema público de salud.

miércoles, 1 de noviembre de 2017

CAMPAÑA VACUNACION GRIPE 2017

CAMPAÑA DE VACUNACIÓN ANTIGRIPAL 2017

CENTRO DE SALUD TOMELLOSO 1
 A PARTIR DEL 2 NOVIEMBRE
CONSULTE CON SU ENFERMER@


 

 ¿Que es la Gripe?

La gripe es una enfermedad infecciosa aguda de las vías respiratorias causada por un virus. Entre sus características más importantes está su elevada capacidad de transmisión de una persona a otra. Se presenta generalmente en invierno y de una forma epidémica, predominantemente en los meses de noviembre a marzo.

Cómo se transmite la Gripe

La fuente de la infección está constituida por las personas enfermas. La transmisión se produce fundamentalmente por vía aérea mediante gotitas que son originadas al hablar, toser o estornudar por la persona enferma y que alcanzan a una persona sin gripe pero capaz de padecerla. El virus entra en la nariz, garganta o pulmones de una persona y comienza a multiplicarse causando los síntomas de la gripe. También puede transmitirse, con mucha menos frecuencia, por contacto directo, por ejemplo cuando una persona toca una superficie que contiene virus de la gripe -por ejemplo la mano de un enfermo- y posteriormente se toca su nariz ó su boca.

Síntomas de la Gripe

El cuadro clínico inicial típico suele comenzar de forma brusca con fiebre y escalofríos, acompañados de dolor de cabeza, congestión nasal, molestias de garganta, malestar general, dolores musculares, pérdida de apetito y tos seca.
La fiebre y los dolores musculares suelen durar de 3 a 5 días y la congestión y la falta de energía puede durar hasta 2 semanas.
La mayoría de las personas se recuperan en una o dos semanas, pero en algunos casos pueden desarrollarse complicaciones. La gripe puede revestir más gravedad en personas mayores, sobre todo a partir de los 65 años y en personas que padecen enfermedades crónicas.

Tratamiento de la Gripe

El tratamiento de la gripe suele ir enfocado a tratar los síntomas que la enfermedad produce.
Consejos en caso de padecer gripe:
  • Descansar
  • Beber abundantes líquidos
  • Evitar el consumo de alcohol o tabaco
  • Tomar medicación que mejore los síntomas de la gripe (como medicamentos para bajar la fiebre…)
  • La gripe está causada por un virus, así que los antibióticos no mejoran los síntomas no aceleran la curación.
  • No dar aspirina a niños ni adolescentes
    ¿Quién se debe vacunar frente a la gripe?
Los grupos de población en los que se recomienda la vacunación antigripal, según recomendaciones aprobadas por la Comisión Nacional de Salud Pública, son las siguientes:

1. Personas de edad mayor o igual a 65 años.


2. Personas menores de 65 años que presentan un alto riesgo de complicaciones derivadas de la gripe:
  • Niños/as (mayores de 6 meses) y adultos con enfermedades crónicas cardiovasculares (excluyendo hipertensión arterial aislada) o pulmonares, incluyendo displasia bronco-pulmonar, fibrosis quística y asma.
  • Niños/as (mayores de 6 meses) y adultos con:
    • enfermedades metabólicas, incluida diabetes mellitus.
    • obesidad mórbida
    • insuficiencia renal.
    • hemoglobinopatías y anemias.
    • asplenia.
    • enfermedad hepática crónica.
    • enfermedades neuromusculares graves.
    • inmunosupresión, incluida la originada por la infección de VIH o por fármacos o en los receptores de trasplantes.
    • implante coclear o en espera del mismo.
    • trastornos y enfermedades que conllevan disfunción cognitiva: síndrome de Down, demencias y otras.
  • Residentes en instituciones cerradas, de cualquier edad a partir de 6 meses, que padezcan procesos crónicos.
  • Niños/as y adolescentes, de 6 meses a 18 años, que reciben tratamiento prolongado con ácido acetil salicílico, por la posibilidad de desarrollar un síndrome de Reye tras la gripe.
  • Mujeres embarazadas en cualquier trimestre de gestación.

3. Otros grupos en los que se recomienda la vacunación:
  • Personas que trabajan en servicios públicos esenciales, con especial énfasis en los siguientes subgrupos:
    • Fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado, con dependencia nacional, autonómica o local.
    • Bomberos
    • Servicios de protección civil.
    • Personas que trabajan en los servicios de emergencia sanitarias.
    • Trabajadores de instituciones penitenciarias y de otros centros de internamiento por resolución judicial. 
  • Personas que, por su ocupación, pueden estar en contacto con aves con sospecha o confirmación de infección por virus de gripe aviar altamente patogénico, especialmente:
    • las personas que están directamente involucradas en las tareas de control y erradicación de los brotes (destrucción de los animales muertos, limpieza y desinfección de las áreas infectadas).
    • las personas que viven y/o trabajan en granjas de aves donde se han notificado brotes, o se sospecha su existencia.
¿Quien no debe ser vacunado?
  • Las personas con alergia al huevo, con hipersensibilidad a las proteínas de huevo o que hayan tenido una reacción alérgica severa a una vacunación anterior con vacuna de la gripe.
  • Los niños menores de 6 meses.
  • Si se tiene una enfermedad aguda con fiebre alta debe esperarse hasta que esta situación remita.
¿Cuántas dosis de vacuna es necesario administrar?
La vacuna antigripal debe ser administrada en una única dosis excepto para los niños que no han recibido ninguna dosis, en los que se recomiendan dos dosis con un intervalo de 4 semanas.
¿Dónde hay que acudir a vacunarse?
Las personas incluidas en los grupos a los que se recomienda la vacunación se le administrará la vacuna de forma gratuita en los centros de salud. Serán vacunados en sus domicilios aquellos pacientes de riesgo que no puedan acudir a su centro. Se administra también la vacuna en las residencias de ancianos y en aquellos servicios sanitarios que traten a pacientes de riesgo.
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¿Cuáles son los riesgos al recibir una vacuna de gripe?
El riesgo de que la vacuna antigripal cause un daño grave es extremadamente pequeño, sin embargo, como con cualquier medicamento puede dar lugar a reacciones serias.
El efecto secundario mas frecuente tras la administración de la vacuna es escozor y/o dolor en el lugar de la inyección. Estas reacciones locales suelen durar menos de 48 horas y rara vez interfieren con la vida normal de los vacunados.
Las reacciones tales como fiebre, malestar o dolores musculares pueden aparecer tras la vacunación y son mas frecuentes en niños de menos de 12 años y vacunados por primera vez. Estas reacciones se inician en las primeras 6-12 horas y suelen persistir 1-2 días.

lunes, 2 de octubre de 2017

ESTREÑIMIENTO EN LOS MAYORES

El estreñimiento es considerado generalmente como un problema de escasa importancia, incluso algo normal. Se trata de un problema muy usual en la sociedad actual debido, sobre todo, a la falta de ejercicio físico y la dieta que seguimos. Pero al hablar del estreñimiento se debe indicar de entrada que es un síntoma, no una enfermedad. Cuando nos referimos a él, en general no damos una única definición. Muchas personas piensan erróneamente que una deposición diaria es imprescindible, llegando a preocuparse excesivamente por el número de deposiciones, por su aspecto o incluso por la consistencia.
Respecto a los mayores, la importancia del estreñimiento radica en su frecuencia, en los problemas que puede ocasionar y en cómo afecta a la calidad de vida. El estreñimiento real en este grupo de población es difícil de conocer, pues no siempre se consulta con el médico y muchos mayores se automedican, estimándose que hasta la mitad de ellos toman al menos ocasionalmente algún tipo de laxante para tratarlo.

Definición

El estreñimiento se define como la evacuación difícil o infrecuente de heces, menos de una vez cada dos días. La defecación suele ser dolorosa necesitando un esfuerzo excesivo por ser las heces demasiado duras y secas. Como referencia, indicar que los límites objetivos que suelen considerarse como normales en cuanto al número de defecaciones suele situarse entre 3 deposiciones diarias y 3 deposiciones semanales.

Factores predisponentes del estreñimiento en los mayores

Como factores predisponentes en los mayores hay que indicar que con la edad el tránsito intestinal (el paso de los alimentos por el tubo digestivo) suele ser más lento. Además se pierde la fuerza muscular necesaria en muchas deposiciones y disminuye el reflejo de la defecación, no detectándose las heces en el recto, que es la porción final del intestino grueso donde se acumulan antes de ser expulsadas, hasta que son demasiado voluminosas para su evacuación normal. Todo ello conlleva una menor frecuencia de las deposiciones, y que las heces sean más duras. Si a esto añadimos que los ancianos consumen menor cantidad de fibra que el resto de la población; la deshidratación por tomar muy poca cantidad de líquidos; la falta de actividad física y, en numerosas ocasiones, el uso continuado de laxantes y la toma de medicamentos que pueden estreñir, tenemos como resultado un estreñimiento prolongado e incluso crónico.
 El estreñimiento representa un serio problema especialmente para aquellas personas mayores que viven con alguna discapacidad. En este grupo de personas es muy probable que la causa más común sea la supresión voluntaria de la necesidad de defecar debido a que cuando se produce un reflejo gastrocólico que nos indica esta necesidad, no se puede responder a él si no se tiene ayuda próxima, por lo que las heces se acumulan de forma gradual en el recto y el colon.

Origen y consecuencias del estreñimiento en los mayores

El estreñimiento puede clasificarse principalmente por criterios de duración y de causa, siendo ocasional o crónico.

Causas

Las causas son numerosas y ya se han citado algunas. Las más frecuentes entre los mayores, además de los cambios fisiológicos ya nombrados que se producen con la edad, son:
  • La falta de actividad física y la inmovilidad
  • La alimentación inapropiada tanto en cantidad (anorexia) como en calidad, por una falta de fibra dietética
  • Beber poco agua
  • La automedicación con laxantes de forma crónica
  • El efecto secundario de algunos medicamentos como antidepresivos, hierro, antiácidos con aluminio, diuréticos, anticolinérgicos u opiáceos, como la codeína. 

Otros orígenes del estreñimiento pueden ser desde lesiones en el colon que obstruyan el paso intestinal de las heces, como tumores, alteraciones postquirúrgicas, hernias o diverticulitis, a la existencia de colitis, fisuras anales, hemorroides (tanto internas como externas) o a enfermedades como diabetes, depresion, Parkinson, demencia evolucionada o ictus.
En otras ocasiones no se encuentran causas aparentes y se denomina estreñimiento idiopático, que puede estar asociado incluso a la falta de un hábito defecatorio. También hay que pensar en cambios de vivienda o residencia, en la imposibilidad de acceder al baño por sí solo (sobre todo en mayores que viven solos o inválidos) y en alteraciones emocionales. Todas estas causas deben ser consideradas para intentar evitar graves repercusiones.

Consecuencias

Así, el estreñimiento en los mayores conlleva ciertas consecuencias que pueden ser importantes y graves, sobre todo en los mayores inmovilizados. Además de las molestias más comunes como el dolor, la flatulencia o el malestar en el abdomen e incluso dolor de cabeza y mal humor, las complicaciones más destacadas son la impactación fecal o fecaloma (acumulación de heces endurecidas en el recto), las fisuras anales producidas por el gran esfuerzo necesario y por la misma dureza de las heces, las hemorroides (que no sólo son causa sino que pueden ser producidas por el estreñimiento) y el megacolon, que consiste en la dilatación exagerada del colon, muchas veces debida al uso crónico de laxantes.
Hay que destacar aparte la incontinencia fecal, que puede ser provocada directamente por el mismo estreñimiento al acumularse las heces en el fecaloma y producirse una diarrea por rebosamiento.


Tratamiento del estreñimiento en los mayores

Sobre el tratamiento, que debe individualizarse según las características de cada persona mayor, hay que establecer un plan de acción coordinado por el médico para intentar evitar de nuevo esta situación.
En la mayoría de los casos el estreñimiento se soluciona con cambios en la alimentación y en las costumbres o hábitos higiénicos. Por ello hay que insistir en la corrección de los factores favorecedores y recomendar medidas higiénico-dietéticas adecuadas, fomentar la actividad física de los mayores y movilizar a los que se encuentren encamados, utilizando laxantes en algunos casos (siendo los más aconsejables para tomar a largo plazo los lubricantes tipo glicerina o aceites minerales y los laxantes a base de fibras inabsorbibles como el glucomanano).
Es importante aumentar la ingestión de líquidos y de fibra vegetal, tomando más frutas y verduras e incluso añadiendo salvado de trigo o consumiendo alimentos comercializados con suplementos de fibra natural, intentando alcanzar una frecuencia diaria en las deposiciones. Es muy aconsejable que los alimentos se tomen sin prisas, masticando bien y lentamente. Hay que indicar que al aumentar la cantidad de fibra en la dieta puede producirse inicialmente una sensación de incomodidad por la distensión abdominal o meteorismo.
Si los laxantes se han utilizado de forma abusiva pueden ser necesarios en los primeros días los enemas de limpieza administrados con un gran cuidado, suprimiendo desde luego los laxantes que se tomaban.
Como un consejo que se debe tomar muy en cuenta es importante “reeducar” el ritmo defecatorio, adoptando un horario regular para la defecación, por ejemplo con intentos diarios al despertarse por la mañana o después de las principales comidas, y si es posible con posiciones adecuadas para expulsar las heces con el mínimo esfuerzo. Aunque ha de ser cada uno quien elija la hora más adecuada y conveniente para intentar de forma diaria la defecación.
Con todo lo indicado, si el ritmo defecatorio era normal y la persona mayor se queja de estreñimiento de unas horas o unos pocos días, lo más aconsejable es la exploración por el médico para descartar la posibilidad de una obstrucción intestinal. Así, hay que evaluar el hábito y ritmo defecatorio junto con la aparición de episodios de estreñimiento o su continuidad a lo largo del tiempo, la alimentación y otros factores que puedan incidir sobre el estreñimiento, como la falta de movilidad física, enfermedades invalidantes o la toma de medicamentos.
Tras una exploración física completa pueden indicarse una serie de pruebas diagnósticas para descartar enfermedades importantes. Estas pruebas pueden ser desde analíticas a enemas opacos o colonoscopias y permiten ver directamente el intestino grueso. Si es posible se debe dejar de tomar los medicamentos que puedan causar estreñimiento.Se debe señalar que en general nos olvidamos de las características del cuarto de baño. Puede ser necesario adaptar el inodoro dejándolo a una altura adecuada y colocando asideros para mayor seguridad. La limpieza adecuada y el mantenimiento de la privacidad si la persona mayor no necesita ayuda son imprescindibles. Con esto se quiere resaltar que tal vez lo más importante sea poder defecar de forma confortable, no insistiendo tanto en una frecuencia específica.

Conclusiones respecto a la prevención del estreñimiento en los mayores

Es importante indicar que hay que dar al intestino la oportunidad de funcionar y, funcionar de manera correcta. La preocupación excesiva de las personas respecto a las deposiciones en cuanto a su frecuencia y consistencia les puede conducir a utilizar laxantes de forma excesiva.
Existen diferentes tipos de laxantes, cada uno con unas propiedades, unas indicaciones y unas contraindicaciones distintas, y deben utilizarse con precaución y siempre bajo control médico, pues pueden interferir en la absorción tanto de alimentos como de medicamentos, y alterar de forma grave e incluso de forma irrecuperable las estructuras nerviosas del intestino grueso, especialmente del colon. También pueden provocar graves pérdidas de proteínas con las consecuencias que esto conlleva. Existen además ciertas contraindicaciones que desaconsejan su toma, por lo que siempre es preferible tomar laxantes apoyado con un criterio médico, desaconsejándose la automedicación.

Consejos para evitar el estreñimiento

Como serie de consejos para evitar el estreñimiento es aconsejable:
  • Aumentar el consumo de agua
  • Aportar suficiente cantidad de fibra en la alimentación diaria consumiendo más frutas, verduras y legumbres o también de harinas integrales
  • Aumentar el consumo de aceite de oliva
  • Fomentar la movilidad y el ejercicio físico mediante paseos o con masajes abdominales en personas que se encuentren en la cama o inmovilizadas.
Se recomienda además intentar mantener una rutina diaria en lo que respecta a la alimentación y sobre todo a la defecación. Un ritmo defecatorio diario o “casi” diario es un hábito lento de adquirir y en el que hay que poner mucha paciencia.

miércoles, 5 de abril de 2017

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lunes, 6 de marzo de 2017

MAREOS EN LOS ANCIANOS




La palabra mareo expresa un síntoma subjetivo, difícil de medir, que refleja sensaciones muy distintas, producidas por mecanismos también diferentes. Habitualmente, y en su sentido más amplio, traduce una alteración de la persona con respecto al espacio exterior. Esta sensación de orientación alterada en el espacio supone uno de los motivos de consulta más frecuentes al médico de cabecera, aumenta con la edad y constituye un problema clásico de la atención primaria en geriatría.
Durante el plazo de un año, prácticamente el 20% de las personas de 60 años o más experimentan un mareo lo suficientemente intenso como para acudir al médico. Se estima que representa casi el 1% del total de las consultas clínicas atendidas por el médico de familia.
El manejo práctico del mareo por parte del médico de cabecera resulta complejo y dificultoso. Los pacientes, sobre todo los ancianos, que se quejan de mareo suelen ser dirigidos a diferentes especialistas (otorrinolaringólogos, traumatólogos, neurólogos, psiquiatras, etc.) sin una orientación básica adecuada. Así se inicia una larga peregrinación a la que se van sumando falsos diagnósticos, se favorece la aparición de problemas derivados de la actuación de los médicos y se incrementa la angustia del paciente (y la de los médicos que le atienden). De este modo, los síntomas pueden hacerse crónicos y la sensación de mareo perpetuarse en el tiempo.El médico de atención primaria es el profesional que se encuentra en las mejores condiciones para orientar de forma adecuada y precoz al paciente que sufre mareos. Cuando un anciano consulta a su médico de cabecera por este problema, el médico debe hacerle unas preguntas detalladas de lo que le pasa, que le permita aclarar lo que el paciente entiende por mareos.
El médico solicitará al paciente que le cuente o describa exactamente lo que le ha ocurrido o cómo se siente, para que le explique con sus propias palabras las molestias que sufre. Si el paciente tiene dificultades para definirlas su médico le ayudará con preguntas orientativas para profundizar en la investigación del síntoma intentando concretar la sensación de mareo. Le hará preguntas para averiguar la forma de inicio, la actividad que estaba realizando en el momento de producirse el mareo, la intensidad del mismo, su duración y frecuencia y los factores que lo han desencadenado o que lo modifican.
Además, para centrar el problema, el médico ha de preguntar acerca de las enfermedades previas del paciente, los tratamientos médicos que esté recibiendo e incluso sobre los antecedentes familiares, que en alguna ocasión podrán ser útiles. Asimismo, el médico intentará averiguar los síntomas asociados al mareo y que el paciente deberá enumerar detalladamente.

DIAGNÓSTICO
El médico podrá incluir este mareo en uno de estos cuatro grandes apartados:
  • Vértigo o sensación rotatoria o de desplazamiento
  • Inestabilidad o desequilibrio (dificultad para mantener el equilibrio)
  • Vahído, presíncope o prelipotimia (sensación de ir a perder la conciencia)
  • Otras sensaciones poco definidas (inseguridad, sensación de flotación, atontamiento, desconexión ambiental breve).
El reconocimiento físico aportará, a menudo, las claves del diagnóstico. En la exploración física y a modo general, el médico examinará la presión arterial y el pulso, realizará una auscultación del corazón, un examen de la piel y de las mucosas para ver su coloración, de la agudeza visual, un examen de los oídos y un examen neurológico.
A la luz de los hallazgos que encontrará el médico en la evaluación, probablemente el médico solicitará la realización de un electrocardiograma como primera prueba que habrá que realizar además de un análisis de sangre.

ATURDIMIENTO PRESINCOPAL
El aturdimiento presincopal es una sensación de desfallecimiento inminente que suele describirse como una especie de obnubilación asociada, a menudo, a falta de equilibrio o caídas. Este tipo de sensación se produce por la falta de oxigenación transitoria del cerebro, generalmente debido a una disminución de la llegada de sangre al mismo. La mayoría de adultos, y especialmente los ancianos, experimentan este tipo de sensación transitoria cuando se levantan rápidamente desde una posición tumbada a una sentada.
En general, la causa es un problema de los vasos sanguíneos de fuera del cráneo o la disminución del volumen de sangre, aunque no siempre el diagnóstico es de origen vascular, existiendo causas como algunos medicamentos, infecciones producidas por virus, hemorragias agudas u otros.

HIPOTENSIÓN ORTOSTÁTICA
Hablamos de hipotensión ortostática cuando detectamos una disminución de la presión arterial sistólica (la máxima) igual o superior a 20 mm Hg. o una disminución de la presión arterial diastólica (la mínima) igual o superior a 10 mm Hg con los cambios de posición (de estar tumbado a estar de pie).
Algunos pacientes cuentan que la sensación que tienen es como si en un momento dado fueran a caerse y sienten la necesidad de apoyarse. Esta sensación dura unos segundos y pasa rápidamente. Estos episodios se producen varias veces a lo largo del día.

       OTRAS ENFERMEDADES QUE PUEDEN
     PRODUCIR MAREOS 

         Productoras de vértigo

  • Alteraciones de la agudeza visual.
  • Enfermedades del sistema vestibular (órgano del equilibrio): vértigo posicional benigno, enfermedad de Meniere, laberintitis, neurinoma del acústico, intoxicaciones por fármacos o tóxicos.
  • Enfermedades de la columna cervical: traumatismos, inflamaciones.
  • Enfermedades del sistema nervioso central: tumores, esclerosis múltiple, lesiones por déficit de sangre, lesiones del cerebelo o de la corteza cerebral.

    Causantes de alteraciones del equilibrio

  • por alteraciones de la visión.
  • por alteraciones del sistema vestibular (órgano del equilibrio).
  • por alteraciones del tronco cerebral, cerebelo o vías y corteza cerebral.
  • por alteraciones del sistema nervioso periférico.
  • por alteraciones del aparato locomotor (osteoarticular o muscular).

    OTRAS CAUSAS DE PRELIPOTIMIA/PRESÍNCOPE/VAHÍDO
     
  • Pérdidas importantes de sangre por hemorragias.
  • Reducción del volumen de retorno venoso (tos, micción).
  • Disminución del volumen de sangre que expulsa el corazón por enfermedades de sus válvulas, falta de aporte de oxígeno al propio corazón, arritmias del corazón, etc.
  • Disminución en la sangre de sustancias o células importantes para el funcionamiento del cerebro, como azúcar (hipoglucemia), oxígeno (hipoxia), glóbulos rojos (anemia).
  • Enfermedades de los vasos sanguíneos del cerebro, como trombosis y hemorragias

    SENSACIONES POCO DEFINIDAS DE MAREO
     
  • Causas de origen psicológico: ansiedad, neurosis, depresión.
  • Trastorno de los órganos de los sentidos: oído, visión.
  • Deterioro de las funciones superiores.   

    TRATAMIENTO

    El tratamiento del mareo dependerá de la causa que lo haya producido. Existen, sin embargo, muchos factores favorecedores del mareo del anciano que se pueden prevenir o tratar:
  • identificando y corrigiendo el número de medicamentos que se toman o reduciendo la dosis de los mismos
  • manteniendo un buen nivel nutritivo y de hidratación
  • procurando un buen control de la presión arterial
  • adoptando las medidas necesarias en el hogar para evitar caídas, etc.
En el caso de la llamada hipotensión ortostática, recomendaremos los cambios posturales progresivos, evitando las maniobras o giros bruscos. Puede ser de utilidad el uso de medias elásticas en las piernas para aumentar el volumen de sangre venosa que regresa al corazón. En algunos de estos casos, beber abundantes líquidos puede ser útil.

miércoles, 25 de enero de 2017

PREGUNTAS FRECUENTES EN ANTICOAGULACION ORAL


¿A qué hora debo tomar el anticoagulante? 

Lo más importante es que se acostumbre a tomarlo más o menos todos los días a la misma hora, sin obsesionarse con la exactitud. Para evitar interferencias con la alimentación es costumbre aconsejar su toma a media mañana o media tarde pero es suficiente con que lo tome una hora antes de la comida del mediodía o de la cena. Debe evitar tomarlo a primera hora de la mañana ya que esto interferiría con los controles, que generalmente se realizarán a esa hora. 
  • ERRORES Y OLVIDOS: 
¿Qué ocurre si me olvido de tomarlo? 

Si se olvida de tomar una dosis a la hora habitual pero se acuerda a lo largo del día tómela en ese momento. 
Si no se acuerda hasta el día siguiente prescinda de la dosis que no tomó y tome la que corresponde al día en el que está. En ningún caso tome el doble ‘para compensar’. 
Debe procurar que esto no le ocurra pero por un olvido de un día aislado no es probable que le pase nada. Para evitar este tipo de olvidos es aconsejable que tache en el calendario de la medicación la pastilla correspondiente después de haberla tomado y así no le quedarán dudas de si la tomó o no. 

¿Qué debo hacer si me equivoco de dosis? 

Si a lo largo del día se da cuenta de que ha tomado una dosis inferior a la que le correspondía puede corregirlo tomando la cantidad que le falta. 
Si tomó una cantidad ligeramente superior a la que le correspondía puede compensarlo al día siguiente disminuyendo la dosis en la misma medida del exceso que tomó hoy. 
Si le tocaba descansar y no lo hizo, descanse al día siguiente. 
Si alteró el orden de la secuencia que venía tomando corríjalo al día siguiente. 

¿Debo avisar del error cometido? 

Sí. Si usted dejó de tomar una dosis o alteró la cantidad en los días previos al control es posible que el resultado salga alterado y el hematólogo haga cambios en su medicación que usted no precisa. Por ello, en su propio beneficio, debe avisar de los errores cometidos especialmente si fueron en los días anteriores al análisis de control. 

  • DÍA DEL CONTROL: 
¿Puedo desayunar antes del análisis? 

Sí. Si el control se le hace mediante punción en el dedo puede desayunar con total libertad. En caso de que se le haga por extracción venosa es preferible que no consuma alimentos grasos pero sí puede realizar un desayuno a base de café, leche, infusiones, tostadas, fruta, etc. 

¿Puedo tomar medicaciones antes del análisis? 

Sí. Debe tomar los medicamentos que habitualmente le correspondan a esa hora. Le recordamos en este momento la norma general de tomar el anticoagulante a una hora distinta de la primera de la mañana. 

¿Puedo hacer otros análisis al mismo tiempo que el control de la anticoagulación? 

Sí. En el momento de entregar su calendario de dosificación adjunte las analíticas que desea que se le realicen y así el personal de enfermería aprovechará el mismo pinchazo. En este caso sí deberá estar en ayunas. Si tiene análisis en los días próximos al control de anticoagulación aproveche para hacerlos. 

¿Cuándo debo comunicar las incidencias que tuve desde el último control? 

En el momento de ser pinchado debe informar al personal de enfermería de cambios de medicaciones, sangrados, problemas médicos nuevos, necesidad de ir al dentista o cualquier otra cosa que le parezca relevante. 

¿Puedo cambiar el día del control? 

La fecha de control que se le proporcionó es la que se consideró la más adecuada para usted. Si por un motivo justificado quiere modificarla en unos pocos días deberá hacerlo saber.
  
¿Con qué frecuencia se me va a hacer el control? 

Es variable. Los controles serán muy frecuentes al principio o en determinadas situaciones en que no esté estable o precisen un seguimiento especial. Si está usted bien controlado habitualmente serán cada 4-6 semanas. 

jueves, 29 de diciembre de 2016

DAR DE COMER A UNA PERSONA DEPENDIENTE


Cuando nos ocupamos de personas dependientes o ancianas, solemos encargarnos de sus necesidades más básicas, como es el caso de la alimentación. Es importante planificar una dieta equilibrada que favorezca su salud, teniendo en cuenta las posibles limitaciones con las que puedan contar respecto a la masticación y la deglución.
La deglución se compone de dos fases, una voluntaria y otra involuntaria. En la primera se decide cuándo introducir el alimento, masticarlo y tragarlo. En la segunda, los nervios mandan un mensaje al cerebro para que active los músculos necesarios para que el alimento pase sin problemas desde la faringe al esófago y por último al estómago.
La disfagia no es una enfermedad en sí, sino que es un síntoma que aparece debido a otras complicaciones, como padecer Parkinson, sufrir un ictus o una parálisis que provoquen que la lengua, los músculos de la garganta y el esófago funcionen de forma deficiente.
Además de tener graves repercusiones para la salud, afecta a la calidad de vida de quien lo padece.
La dificultad para tragar puede provocar desnutrición o deshidratación en la persona porque no come o bebe lo suficiente. También pueden ocurrir que los alimentos lleguen a los pulmones provocando infecciones respiratorias graves, debido a episodios de atragantamiento.
A continuación describimos unos consejos útiles a tener en cuenta en la alimentación de una persona dependiente. 

Respetar los gustos

Es importante respetar sus recomendaciones del equipo de salud cuando planificamos una dieta equilibrada. No obstante, siempre que la enfermedad nos lo permita, respetaremos los gustos del comensal priorizando sus alimentos favoritos.
Una persona que sufre disfagia no puede comer alimentos sólidos, secos, pegajosos o que desprenden líquido al masticarlos (como ocurre con determinadas frutas). Por eso hay que preparar las comidas de forma adecuada, pero sin olvidar que la dieta debe ser rica y variada.
Un gran aliado son los platos únicos muy nutritivos. Es mejor realizar varias tomas de comida al día que tratar de alimentarle en una sola vez.

Preparar el entorno


Tenemos que asegurarnos de que la persona se encuentra despierta, lo más relajada y segura posible en el momento de comer. Evitaremos toda distracción o elemento alterante como puede ser una televisión encendida o unos niños jugando en la cocina.
Con ello, trataremos de construir un entorno favorable para su apetito, informándole bien sobre lo que va a comer, respetando sus ritmos sin ninguna prisa y en postura sentada (siempre que sea posible). 
Si se puede se fomentará que el dependiente coma solo, pero siempre supervisando su actividad.
Si se da de comer a una persona con dificultades para tragar hay que tener tiempo suficiente, porque tardan más en alimentarse. 
Sin embargo, no se deben emplear más de 30 minutos para que la persona que está comiendo no se canse.

Recomendaciones posturales para comer


También es muy importante cuidar los hábitos de postura a la hora de comer:
  • Le daremos la comida frontalmente para que no tenga que girar la cabeza, quien da de comer tiene que estar sentado a la altura o por debajo de los ojos del dependiente para evitar que se atragante al alzar la cabeza para comer.
  • Le diremos que coma despacio y le ofreceremos cucharadas con poca cantidad (el tamaño ideal es el de una cuchara de postre). 
  • Antes de tragar, inclinaremos levemente su cabeza hacia adelante para facilitar la toma de aire.
  • Si es una persona encamada se le incorporará lo máximo posible en la cama, con la espalda recta y la cabeza inclinada hacia delante.También nos podemos ayudar de almohadas o toallas enrolladas para sujetarle la cabeza de forma que no se balancee. Así la persona estará más cómoda y podrá tragar más fácilmente
“Es importante comer sentados siempre que sea posible y evitar acostarnos directamente después de la ingesta”

Dificultad de masticación y deglución

Las personas que sufren enfermedades degenerativas de las funciones motoras, como es el caso del Alzheimer o el Parkinson y/o problemas en el esófago o incluso un alto nivel de estrés pueden provocarnos dificultades en la masticación y deglución. Por eso mismo, deberemos adaptar la textura de los alimentos para facilitar éste proceso, a este tipo de dieta se le denomina dieta blanda mecánica.
Para evitar estas dificultades es recomendable preparar los alimentos en masas uniformes , suaves y que los alimentos sean de consistencia blanda y homogénea,para evitar que se esparzan por la boca. Puedes utilizar harina de trigo, puré de patata o yema de huevo para espesar los alimentos, pero ten en cuenta que estarás aumentando el valor calórico. 
Otra opción, que no añade calorías, son los espesantes alimentarios.Se aconseja usar algún producto de farmacia para espesar, ya que la gelatina que se adquiere en el supermercado se convierte en líquido al contacto con la saliva.
Las cosas muy líquidas pueden provocar accesos de tos. Para evitarlo se puede combinar líquido con sólido formando una pasta homogénea. Por ejemplo, galletas mezcladas con leche.
El paciente puede beber cualquier tipo de líquido, siempre y cuando se adapte su textura utilizando espesantes, como la gelatina de agua.
Otro punto a tener en cuenta es que los sabores ácidos suelen facilitar la deglución.

Utensilios

La forma en la que colocamos los utensilios para comer en la mesa debe facilitar el uso de los mismos por parte del anciano o la persona dependiente. Colocaremos el plato directamente enfrente y el resto de cubiertos y vasos a unas distancias alcanzables.

Es relativamente fácil conseguir utensilios especialmente diseñados para personas con problemáticas relacionadas con la ingesta.

Se aconseja usar siempre una cuchara, a ser posible pequeña, porque una menor cantidad de comida es más fácil de tragar. Antes de dar la siguiente cucharada hay que comprobar que se ha ingerido la ración anterior.

Pese que el sentido común nos pueda decir que usar jeringas o pajitas puede facilitar la ingesta, NUNCA se deben emplear. Su uso conlleva un alto riesgo de que al aspirar la persona se atragante y surjan complicaciones respiratorias.

Además, usar la cuchara favorece el acto reflejo de deglutir, debido a la pequeña presión que se ejerce en la base de la lengua al introducirla en la boca.

Al finalizar la comida 

Después de comer dedicaremos un tiempo a la higiene bucal y trataremos de no ir a la cama directamente, y aque eso dificultaria la digestión.En caso que sea posible realizaremos un pequeño paseo y si la persona se encuentra encamada dejaremos la cabecera elevada durante un tiempo como mínimo de 30-60 minutos. 
Una vez terminada la hora de la comida es muy recomendable que el dependiente permanezca incorporado entre 30 y 60 minutos
Con estas medidas evitamos que aspire comida, que puede pasar a la vía respiratoria y atragantarse. Si la persona se acuesta inmediatamente tras comer, puede aparecer el reflujo (retroceso del alimento hacia la boca).

Estos son los principales consejos que te damos para alimentar a personas dependientes o ancianas.